DETRÁS DE LA NIEBLA
IV
Abro caminos en parques ajenos, mi infancia canta sola en un columpio algo que ya no recuerdo. Alguien me intenta reconocer entre las sombras.
Esta madrugada inacabable no es posible inventar a Orianga lejos de sus sandalias, sin la caricia que mi espalda y mis hombros guardan en tus manos.
XVI
La niebla regresa a los ojos.
El cadáver del sol se vela en mi insomnio.
Dónde guardar Oriagna la niebla, tu ausencia.
Debo levantarme a trabajar.
CANCION DEL DESCENSO (fragmentos)
A Jorge Gómez, Fernando Escobar, Víctor Vimos.
De aquel abril
En este viaje
carretera infierno
cuando los huesos se abrazan entre sí por no
desmoronarse
y la cabeza se revuelca en sus lagunas mentales
debo decir con el cuerpo tembloroso y lascivo
que tuve una novia
y que de la lluvia la llevé al horizonte
que cuando se apartó de mi sombra
ví en el espejo cómo un demente lloraba
pero no se lo conté a mi novia
su alma estaba mojada
por tantas flores muertes
(...)
viajé en sus manos hasta terminar en niebla
y nos acodamos en una ventana rota
con los brazos sangrantes
como quien ha dejado caer un niño tierno
escuché su llanto de madera
y me dijo cariño sácame de tus delirios
no me gusta ser la protagonista de tus historias
enfermas
este poema está repleto de escombros
y tanta melancolía mancha mi veztido