Premio Revista de Libros de El Mercurio 2012
EL AHOGADO
Deseo aclarar que no fue en un río
sino en a misma tierra donde me ahogué.
El único río que llevo en la memoria
es un estremecimiento
donde las pequeñas cosas se hunden
aunque nunca llegan a desaparecer.
A veces,
se hunden antes de que pase el río.
Y su pedido de auxilio
siempre
llega tarde.
LAS DIFERENCIAS ENTRE MI PADRE Y KEROUAC
Mi padre nació un año después,
muy lejos, casi a la orilla de esta ruta.
Kerouac no tuvo, a su vez, un padre
nacido en altamar, como mi abuelo.
Y para qué iba a escribir poesía, mi padre.
En cambio Kerouac, entre católico y budista,
excedía las fronteras.
Papá tenía una bicicleta roja: eso es viajar.
Uf, ambos odiaron el comunismo.
Creo que si un cruce misterioso
los hubiese reunido en la mesa de algún bar
se habrían reído mucho.
Pero mi padre se emborrachó
una sola vez en toda su vida.
DISCUSIONES
Conozco a uno que soñó un encuentro con Bajtín,
donde discutieron acerca de la naturaleza
ambigua de la palabra.
Mikhail Bajtín no sabía que se iba a cruzar con él,
mucho menos en rutas oníricas.
Este idiota se despertó del escenario polifónico
y creyó que había ganado aquella discusión
con su "yo" eminentemente privado,
frente a aquella porquería del "yo social".
Y cuando hablaron de la versatilidad
significativa del lenguaje, dijo
que lo desafió a escribir la historia de la imaginación
frente a un grupo de científicos.
Ahora pretende contarme otros sueños,
pero antes, por el bien de estos dos grandes egos,
me gustaría escuchar la versión de Bajtín.