John Keats, poeta médico
John Keats nació cerca de Londres, el 31 de octubre de 1795, y falleció en Roma, el 23 de febrero de 1821. Considerado uno de los principales poetas británicos del movimiento romántico, era hijo de un cuidador de caballos. Tuvo una hermana y tres hermanos, uno de los cuales murió siendo niño. Los primeros siete años de su vida fueron más o menos felices. A la muerte de su padre, tras sufrir la desde un caballo, su abuela designó a un tutor para el cuidado del huérfano. Este decidió sacar a Keats de su antigua escuela con la idea de que se hiciese aprendiz de cirujano. Dicha situación se mantuvo hasta 1814 cuando -tras una discusión con su maestro- dejó las labores de aprendiz y se hizo estudiante en un hospital de la zona. Durante aquel año, John dedicó cada vez más y más tiempo al estudio de la literatura
Keats en la época romántica señalo que la poesía tiene la capacidad de poder expresar lo inexpresable, puede poner voz a experiencias y significados que no pueden ser capturados en el quehacer cotidiano La capacidad de aceptar lo misterioso y lo desconocido sin buscar una explicación racional inmediata. También es posible obtener una visión clara de lo que se presenta inicialmente como oscuro o desconocido. Esta situación puede ser útil en el ejercicio de la medicina, especialmente en enfermedades incurables y en pacientes terminales.
Durante su corta vida, su trabajo fue objeto de constantes ataques de índole política, y no fue hasta mucho después, cuando el significado del cambio cultural que su trabajo presagiaba, fue apreciado en toda su magnitud. La poesía de Keats se caracteriza por un lenguaje exuberante e imaginativo, aunque atemperado por la melancolía. Con frecuencia Keats tenía la sensación de trabajar a la sombra de los poetas del pasado y sólo hacia el final de su vida fue capaz de producir sus poemas más auténticos y memorables.
En 1817 apareció su primera colección titulada Poemas, seguida por Hiperión, Oda a Psyche, Oda a una urna griega y Oda a un ruiseñor, entre otras. Aquejado por la tuberculosis, enfermedad que había diezmado a su familia, y decepcionado por su divorcio de una joven vecina de quien se había enamorado profundamente, se trasladó a Roma, donde pese a su enfermedad y a sus problemas económicos, produjo una parte muy importante de su obra, consistente en poemas y cartas entre las que se cuentan, La Belle Dame sans Merci y To Autumn. Otra obras son Endymion: un romance poético (1817), La víspera de Sta. Agnes (1819), La estreña brillante (1819), Oda a la melancolía (1819), Oda a la indolencia (1819), Lamia y otros poemas (1819), Al otoño (1819) y La caída de Hyperion: un sueño (1819).
A Homero
A las orillas de la oscuridad existe la luz
Y los precipicios muestran hierbas no pisadas
Hay una mañana en ciernes a la medianoche
Hay un suspiro triple en la sutileza de la ceguera
Tal vista tuviste tú como si de una vez comprendieras
El reino de la tierra, del cielo y del infierno
Ten compasión, amor, piedad
¡Ten compasión, piedad, amor! ¡Amor, piedad!
Piadoso amor que no nos hace sufrir sin fin,
amor de un solo pensamiento, que no divagas,
que eres puro, sin máscaras, sin una mancha.
Permíteme tenerte entero... ¡Sé todo, todo mío!
Esa forma, esa gracia, ese pequeño placer
del amor que es tu beso... esas manos, esos ojos divinos
ese tibio pecho, blanco, luciente, placentero,
incluso tú misma, tu alma por piedad dámelo todo,
no retengas un átomo de un átomo o me muero,
o si sigo viviendo, sólo tu esclavo despreciable,
¡olvida, en la niebla de la aflicción inútil,
los propósitos de la vida, el gusto de mi mente
perdiéndose en la insensibilidad, y mi ambición ciega!
Una interpretación de su poética
Uno de los postulados de John Keats fue el de la “capacidad negativa”. A pesar de las duras connotaciones que el término implica en castellano, contiene en sí un enorme sentido de humanidad. La capacidad de mantenerse en la incertidumbre y en la duda refleja, a nivel emocional, el ser capaz de entregarse al dolor del otro, a escuchar al otro, a ponerse en su lugar. Si el individuo se priva del conocimiento es capaz de privarse del placer, es capaz de todo sacrificio y entregarse en beneficio de los demás. Aquella fue la grandeza de Keats y así queda registrada en su obra.
Publicado por
Juan Idiáquez
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