Textos  Folios  Extractos

Skip Navigation LinksPoesía > Obra Poética
Retorno

6 poetas porteños de los 90

Juan Cameron

(Una nota del año 2006)

Un extenso camino ha recorrido la poesía porteña desde sus albores -con Jacinto Chacón, tío de Arturo Prat, y Hermógenes Irisarri, pasando luego por la fenomenal refundación de Amado Nervo- hasta los actuales cultores del género, aparecidos hacia finales de la década de los 90 en los albores de este nuevo milenio.

Sin embargo, frente a tamaña dispersión de autores en los siglos anteriores, la poesía en Valparaíso se inicia recién -podemos sostener- a partir de la Generación del 50. A ésta continúa una nutrida Promoción Universitaria del 65, con aportes de esta ciudad y de la vecina Viña del Mar; y tras el interregno de la dictadura, las más cercanas manifestaciones del 83 y una actual -de novísimos- que hoy día brevemente revisamos.

Esta muestra de seis autores da cuenta apenas de una mayor representación. Además de los aquí incluidos el lector informado deberá considerar los nombres de Carolina Celis (1977), Iván Parés (1978), Priscila Oses (1979), Carlos Peirano (1979), Adrián Cortés Zamorano (1980), Diego Garrido Mendoza (1981), Nicolás Miquea González (1981), Marcela Parra (1981), Gonzalo Gálvez (1982), Daniela Giambruno (1983) y Cristóbal Sepúlveda (1983) por nombrar sólo a algunos. Sin duda se trata de una extensa e interesante cohorte de la que habremos de referirnos mucho más adelante.

Entre los menores de treinta años, Eduardo Jeria apareció como uno de los poetas con mayores posibilidades en la región. Invitado a participar en talleres y recopilaciones, y ganador de algunos importantes certámenes, su nombre se instala poco a poco en el ámbito generacional en el país. En él, el ejercicio de escribir o más bien el producto de éste, será lo travestido hacia el papel como un mero punto de fuga. Esta bifurcación opera como destino o como condena; línea divisoria que establece una frontera insalvable entre realidad y deseo. Sin embargo este límite se convierte en un muro protector en cuyo interior la figura de la amada contiene la esperanza y el germen de lo nuevo: Porque vienes de la tierra y de la risa (...) Porque tú eres el escape/ atentaste contra mi muerte.

En cambio la poesía de Jorge Polanco transcurre entre la zona muda y donde las palabras callan, un espacio de silencio dentro del cual la negación del sentido no puede lograrse más allá de la mera proposición filosófica. Crecido en esta última disciplina, Polanco, aplica la norma wittgensteiniana, de extenderse conceptualmente a cuanta idea se le cruce en su reflexión sobre la palabra. Sólo que generoso con ella en su propio territorio, la ahorra hasta la saciedad en cuanto a poesía se refiere.

Otro de los señeros poetas recientes es Claudio Gaete. El Cementerio de los Disidentes, su primer libro, es muestra de tal desarrollo. Lejos está de su primera aparición pública, en la antología Hipocampos, de Bruno Serrano, entregada por la Sociedad de Escritores de Chile en Valdivia, en 1998. Para él, la poesía bien puede ser una cuestión de visión o de sonido; pero sin duda se trata de un quiebre. En el rescate de los fragmentos retoma y subvierte una vez más las imágenes utilizadas con anterioridad, medio por el que consigue encerrar el texto y proporcionarle una estructura semántica.

Absalón Opazo, por su parte, intenta hacerse cargo del discurso libertario, vacante aunque vigente en el imaginario lírico nacional. Según escribe en la contraportada de su libro más reciente “este poemario es una construcción de fuerzas y razones que el autor considera justas y justificables vistas las diferencias sociales que separan y dividen a los chilenos en dos mundos antagónicos e irreconciliables entre sí”.

El nombre de Karen Toro venía repitiéndose desde hace varios años en la lista de los autores con mayor proyección y fuerza en las nuevas promociones tanto regionales como nacionales. Siendo estudiante secundaria integró el taller literario de la Casa de la Juventud, en cuya recopilación 23 jóvenes escritores de Valparaíso, aparece por primera vez cuando ya es alumna de la Facultad de Artes de la Universidad de Playa Ancha. Tras cursar un par de años en dicha carrera opta por iniciar estudios de Pedagogía en Castellano en la misma casa universitaria. Cándida y clara a la vez, la fluidez y claridad de su escritura proyecta una profunda gama de sensaciones al lector.

Por último, Alberto Cecereu propone, a muy temprana edad, una revisión de cuanto le rodea en una búsqueda implementada hacia el centro mismo de las cosas. Y a veces, como en Polanco, esta solución no se encuentra en la poesía sino en el silencio. Mas se requiere cautela, pues el silencio como espacio legible en el texto resulta un mero concepto nacido de la teoría y acogido desde el campo filosófico. La única solución sería entonces la absoluta página en blanco. Es diferente callar que hablar del silencio; el poeta lo sabe: “Deberías proclamar/ el silencio/ que los aleja/ más allá del fondo/ la intimidad secreta de sus palabras”. (“In puribus”). Cecereu demuestra una natural fluidez en los temas que aborda en este libro.

Estos seis jóvenes poetas dan cuenta al público de algunas de las actuales líneas escriturales en boga en la poesía de nuestro Valparaíso.

J.C. Valparaíso, 2006

Eduardo Jeria

Eduardo Jeria Garay nació en Valparaíso, en 1977. En 1999 publica Persona natural y aparece en las recopilaciones Con la fe del iniciado (FEUV, 1996) y 23 jóvenes escritores de Valparaíso. Obtuvo la Beca de la Fundación Neruda y el Premio Gabriela Mistral, de la Municipalidad de Santiago, ambos en 1997.

Breve Arte Poética

Un verso hecho a la medida

y un verso dado de baja

un vivimos un vencimos

un veremos.

O quizá un verso

sea la repetición inconsistente

de los hechos acaecidos el pasado

9 de septiembre

o un verso es otro verso y no este verso.

El horizonte en la página replico.

(si la palabra fuese otra

algo más tangible

menos complicado y traicionero.

No quiero estar en medio camino

de la lengua y el acto)

Por esta palabra

por este poema.

Por algo más que un plato de lentejas.

(De Persona natural)

Volver a lo dicho

Volver a lo dicho,

recuperar lo gritado

decir algo y callarlo

pero eso

ya fue convertido en flechazo

y lo dicho, dicho está.

Lo declarado

dejarlo para otra ocasión

y lo presente

¡lo presente callarlo!

(De Persona natural)

Los niños abandonan vuestros restos

Los niños abandonan vuestros nombres

vacíos y pegados a sus bocas

causados por un mínimo contacto

deberán ser un símil de sus padres.

“Amor, dame un hijo antes de mi muerte

estoy pendiendo de tus pechos

para no salirme del encuadre.

O entiérrame en un ámbito salino

para ser un pequeño que nos salve

que nos detenga antes del abismo

del que un loco ha salido navegando.

He jurado cuidar el sepulcro de mi padre,

paseando los mismos por los mismos siglos idénticos

por camas extranjeras

incrustadas de un tercer aliento.

La memoria me concede un armisticio

me ha dado un cuerpo condenado de antemano”.

Los niños abandonan vuestros restos.

(De Persona natural)

Como aires

La muerte dulce que conozco cada noche

cuando dejo verso y espada,

me persiguió para decirme

destrozarme los oídos.

¿Y ustedes dónde estuvieron?

¿Vuestras bocas qué dijeron?

¿Qué pasó con el entusiasmo del que hablaba?

Ver y entender todo entonces,

y sin embargo,

continuar con aquel que nada sabe.

Sí, nos vamos mas volvemos

como aves, como aires

como aires que penetran

en la boca de quien duerme.

Sin saber final alguno, sin saber

si el verso fue echado a la suerte

o si la muerte llegó al fin

a los confines de tu boca.

(De Persona natural)


Jorge Polanco

Jorge Antonio Polanco Salinas nació en Valparaíso, en 1977. Estudió Filosofía y ha publicado el ensayo La zona muda/ Una aproximaxión filosófica a la poesía de Enrique Lihn (2004) y el poemario Las palabras callan (Ed. Altazor, 2005).

Las miradas baldías

recogen la espesura de la verdad.



*



La poesía nace de la fisura.

La realidad es la fisura.



*

La poesía transita en la incertidumbre de permanecer errante. Las palabras circulan unas tras otras, proliferando en el fastidio, a la espera de un sentido o reclamando un sentido más potente; pero pese a la precariedad, cuando la poesía se escribe no deja otra alternativa que continuar.


Las miradas baldías

recogen la espesura de la verdad.



*



La poesía nace de la fisura.

La realidad es la fisura.



*

La poesía transita en la incertidumbre de permanecer errante. Las palabras circulan unas tras otras, proliferando en el fastidio, a la espera de un sentido o reclamando un sentido más potente; pero pese a la precariedad, cuando la poesía se escribe no deja otra alternativa que continuar.


Poesía

A Enrique Lihn


Las palabras,

Si no fuera por la poesía.

Y la poesía, casi nada

Si no fuera por lo real.

Y lo real, casi muerte

Si no fuera por la muerte-





No nos queda más que escribir en la fisura en el

incienso infértil de las hojas

en las crepitaciones del punto ciego

capturando el reflejo del laberinto de espejos.

Claudio Gaete

Claudio Gaete Briones nació en Valdivia, en 1978. Obtuvo el título de Psicólogo en la Universidad de la Frontera, en Temuco, y continuó un Magíster en Letras en la Universidad de Playa Ancha, en Valparaíso. Fue galardonado con el Premio Iberoamericano Pablo Neruda, por un jurado integrado por Antonio Cisneros, Raúl Zurita y José María Memet. Publica El Cementerio de los Disidentes (2005) y, junto a Guillermo Rivera, compila la Obra Poética de Ennio Moltedo (2005).

Schibboleth

- por eso puede hablar

de las palomas

Si tu boca habla y no este poema

si habla tu boca siempre desnuda

tal un coigüe inmenso en la hoja que cae

todo tu cuerpo está en tu boca.

Si entonces tú me hablas

yo escucho el mar detrás de tus palabras

y un silencio nos recuerda

como el mar se lleva una hoja seca

o tu boca, este poema.

(De El Cementerio de los Disidentes)

UNA POÉTICA DEL MERODEO, pensé

como lo mejor de nuestra película ocurriera durante los comerciales:

Pedro Villarroel tocando el acordeón a las 2 de la mañana

cuando no somos dos precisamente.

Así pues, todo animal busca en su guarida

lo que una charla de bufidos en tu corazón.

Lárgate si lo deseas, pero no olvides llevar la piedra de la mentira

como quien dice jamás veré porno infantil o un snuff

y al fin se anima, confiando en que más tarde alargará el cubrecama

hacia la izaquierda, hacia el mar medicinal de lo incomunicable:

Pedro nos habló sobre ser un río y yo no ví nada al interior de su tango

aún no estaba borracho tal vez

aún no estabas tú.

(De El Cementerio de los Disidentes)

Tus dedos siguen tocando el piano cuando duermes, eso


únicamente yo losé. Una física del sueño que de momento basta para saber que por tus manos un país distamte nos es devuelto. Cómo me gustaría desaparecer, pasado de ola en ola

preterido


-el lenguaje, Alexander, es ausencia en estado puro.


Políticamente hablando, la gran telaraña del mundo nos ofrece a cambio una máquina de utopías. No hace sino crecer, como quien se acoda en una ventana para boquear el vapor entre la lluvia ácida de una imaginación compartida.


Visto lo cual


El Navegante se sabe auspiciado por Oblivion:

la musa de los ojos robados:

el lento avanca de las arrugas por el rostro de la mujer que ama

la musa de las voces robadas:

el lento avance de ese virus que nos salvó la muerte.


-El poeta es un hacker.


(De El Cementerio de los Disidentes)

Absalón Opazo

Absalón Opazo Moreno nació en Valparaíso, en 1978. Periodista por la Universidad Católica de Valparaíso, ha publicado Agreste urbano (2003), Periferia (2005) y Caraja (2007).

Amanecer


Abro mi ventana

y te veo sentada en la pradera.

Quisiera que vinieras a mi casa

y te sentaras en mi mesa.

Adornaría con pétalos de rosa

la entrada

y en un aroma de flor

tus pasos caminarían.

Sería una velada de gala

con vino y con guitarra

donde tus labios y los míos

serían los protagonista

de un baile de hadas blancas,

zumbando con el quejido de la aurora,

lejos, en las montañas esponjosas

de la cordillera del amor.



(De Agreste urbano)

En la poderosa geografía del hombre y la mar

en la altura imbatible del viento

desde el corazón de la roca marítima

y entre el vigor azul del cosmos terrícola

voy como huésped ilustre de las quebradas

oliendo rumores, sirviendo vasos

con pulmones bañados de humo

dibujando el aire con bocanadas silentes.

Voy en vagancia como brisa de octubre

en un Valparaíso escalonado de fiebres

de pueblos perdidos en curva y silencio

y entre la agitada virtud de la creación

entre el murmullo inagotable del océano

y las oscuras lágrimas preñadas de sal

estampo la historia de mi palabra

como un legado de piedra virgen

que se entrega a los pies del mundo.


(De Periferia)


Karen Toro

Karen Toro Espinoza nació en Valparaíso, en 1980. Estudia Pedagogía en Castellano en la Universidad de Playa Ancha y figura en los cuadernillos 2000 Palabras y La Poesía se encuentra en Valparaíso, ambos correspondientes a proyectos financiados con fondos públicos; en la presentación Taller de Poesía de La Sebastiana, dirigida por Sergio Muñoz Arriagada, y en la antología Creación desde la Palabra, de Felipe Ugalde y Arturo Rojas. El año 2002 publica El silencio crece en el jardín.



En el nombre del padre

I


Mi esperanza

habita tras una sala blanca

hasta que tú llames a la puerta

para yo responder,

para yo ver a mi defensor,

a mi escudo,

a ese señor que no me refugia.


II


Resucito entre estos vestidos

para recibirte en una mesa conocida.

Una mujer sin voz me peina,

y entonces

por muchos días

mis pies tienen reposo

y mis pesares salvación.


Dejo mi sed en tu agua

pues lo que yo busco está conmigo

lo que yo tiemblo está conmigo.


III


Yo soy de él

y de él son mis angustias

de él

que me dejó sóla mirando el cielo,

que ya no ama las telas que lavé para esperarle.


El embustero que mora en mí

ya no recuerda rezar por esta.

yo soy de él

pero en su nombre no puedo encomendar el alma.


(De El silencio crece en el jardín)

Punto de mira


El problema no es el gatillo

sino la mano

que no desea presionar,

sino el ojo

que se nubla entre las aguas.


(De El silencio crece en el jardín)

El vínculo


Me turban los presagios,

el anuncio tibio que emerge de una espalda.

Me turba el olor de mi padre,

ese olor que se volvió signo

cuando mi llanto se volvió exacto,

cuando en la memoria yo no buscaba

porque ya no había memoria.


Entonces me enredé en una sed de padre

mitad padre mitad deseo,

así me puse a olfatear en lo cálido

cuidando siempre

que usted presintiera en su olor propio

lo indecoroso de mi nostalgia.


Yo soñaba con un señor

que me ardía

y me dolía por los costados,

hasta que una tarde

cubrió de jazmines y besos

todas mis dolencias.


Qué podría darle yo

después de quedar muda

al mediodía,

con el silencio hasta en la sangre

con usted

que se puso a vivir

en las letras de mi nombre.


En medio del jardín

tengo el nombre en suspenso,

mi especie va dependiendo

de cómo usted me quiera llamar.


(De El silencio crece en el jardín)

Alberto Cecereu

Alberto (Fuentes) Cecereu nació en Valparaíso, en 1986; es estudiante de pedagogía en Historia y Ciencias Sociales y ha publicado Noticias sobre la inmanencia (Altazor, Viña del Mar, 2005).



In puribus

A Felipe Fuentes

deberías esperar la muerte del sosiego

en la extremidad de los tiempos

transformar sentimiento en niebla

y corromper la consanguinidad

del recuerdo llamado vacío

esperar la llegada de la biografía

que destina los cuerpos

los hombres en cuestión

transmitirla en lava y del hielo

que lo prosigue


es sólo mudez de la década

que los une

conexión confusa

y difuso el rigor

que aparenta ser un poco más

la materia


deberías proclamar

el silencio

que los aleja

más allá del fondo

la intimidad secreta de sus palabras

mutadas en metafísica labial

y su germen

su cultivo

que aguanta

el desperdicio de lo suyo

reflujo del espejo mediático

que proclama las recomendaciones del mañana

en una misma cara -cuerpo y piel-

retazo irracional en donde se ratifica

la simulación la luz

en la frente arina que subyace

al horizonte

extendido

en la plenitud de la memoria


deberías entender que el deseo

es persistir ante la fuga


salida abrupta

y cenizas sobre cenizas


(De Noticias sobre la inmanencia)

Mujer de Pérgamo (*)


te levantas

sugestionando la noche

tu mirada

que intenta proyectar las imágenes

de la idea helénica: los cuerpos perfectos

desnudos en tu imaginar

y la visión tuya

lanzándose sobre la mía.


(De Noticias sobre la inmanencia)

(*) Pérgamo: provincia romana de Asia en el período preimperial

Locura


la recordarás tantos días juntos

que se te secarán los ojos

después de imaginar

a tu mujer

en la retina

sin siquiera dar un pestañeo


(De Noticias sobre la inmanencia)

Publicado por

Juan Cameron

Facebook Twitter DZone It! Digg It! StumbleUpon Technorati Del.icio.us NewsVine Reddit Blinklist Add diigo bookmark