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Alguien muere en el barrio y otros textos

Eduardo Embry


ALGUIEN MUERE EN EL BARRIO

Como quien se vuelve a coger membrillo en huerto ajeno,

vuelco la boca y el alma.

La caja verde que mi tío trajo del regimiento,

nunca se abrió para nosotros.

Allí está arrimada a un rincón

esperando los soldados de plomo.

Puedo hundir mi corazón en tu cabellera

y recordar esas cosas.

Cuando alguien moría en el barrio

era domingo en la ropa de todos.

Lento l replicar de las campanas.

Blanco el sombrero de las palomas.

Y luego, la esperanza en medio de los cipreces,

lo mismo que goleta entrando al puerto.

Como quien se vuelve a coger membrillo en huerto ajeno,

vuelco la boca y el alma

y aún no comprendo estas cosas.

(De Los ángeles caídos)

HERMANO AUSENTE

Sus ojos se cerraron

con un fino golpe azul de volantines.

Una mariposa huyó de su cina.

Su mínimo canto era un párpado de niño

quemándose en los ojos de mi madre.

Y a esa boca fresca, como cántaro de leche,

invisible

llegaron los pájaros a beberse sus dientes uno a uno.

Toda esa inmensidad cabía en el mundo

como el día y la noche en el galpón abandonado.

Al preguntar por el hermano ausente

tan sólo me dijeron que se lo llevaron al campo

junto a los tíos.

Y en el norte y el sur de todas las madres

se caían los nidos del otoño.

Pero yo estaba alegre

al saberlo en el campo comiendo manzanas.

(De Los ángeles caídos)

No es que mi casa

No es que mi casa

fuera la casa del Presidente de mi país,

ni es que la casa del Presidente

fuera realmente mi casa.

Ni es que los aviones

que bombardeaban la casa del Presidente

bombardearan tealmente mi casa,

ni es que esos aviones

que bombardeaban mi casa

no fueran aviones de mi propio país.

Ni es tampoco que esos aviones

que bombardearon la casa del presidente

fueran aviones que bombardearan

la casa del presidente de otro país.

Ni es que ponga en duda

la habilidad de una bomba

para destruir y reconstruir la casa de un presidente.

Lo que ahora me quita el sueño

es la cara de sorpresa de su Majestad

la Reina Isabel II

cuando le preguntemos:

“¿qué país es la Inglaterra de Sudamérica?

(De La vaca del señor don gato)

Cuando hablábamos del club

Cuando hablábamos del club

sabíamos muy bien de qué estábamos hablando

lo mismo cuando acordábamos ir al estadio

en pleno toque de queda para estirar las piernas

Jugar al fútbol en la oscuridad

nos hizo más veloces que el mismo Pelé

Solíamos pasar la pelota rasante

por debajo de las piernas

haciendo una y dos fintitas

(con al boca cerrada, sin chistar)

como viniera, de primera y hacia adelante

Nunca sabíamos cuando habíamos hecho un gol

Teníamos la sensación de estar jugando la gran final

por la copa del mundo

Cuando Figueras tomó la delantera

se echó a correr, tiró rasante por debajo,

pero el soldado cerró las piernas

y Figueras fue perdiendo la velocidad, la voz, el equilibrio

y cayó en el césped.

(De La vaca del señor don gato)



Publicado por

Eduardo Embry

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