Retorno
Poemas de Cristián Cruz
Cristián Cruz
Una bella noche bailando Rock
Mi amiga y su novio bailan rock argentino
es una bella noche para bailar rock.
A mi padre debimos traerlo muerto desde la Santiago
la familia quería verse reunida por fin,
debimos hacer una par de trámites en la ciudad
comprar flores, certificados.
Nuestra madre sólo recibía órdenes de la familia
«Tú eres el encargado para irte con tu padre en la carroza»
Bien asentí, y fui a comprar cigarrillos.
A la salida de la ciudad le pedí al chofer prendiera la radio
/ y nos pusimos a fumar,
«Mi padre fumaba también»
ya en la carretera buscaba una emisora,
las radios aquí se escuchan mal producto de las montañas
«Escuchemos un cassette» dijo el chofer
colocamos la cinta, una selección de rock argentino
luego preguntó si fumaba cannabis,
fumamos mientras avanzábamos
/por las montañas y la carretera,
al llegar bajamos el féretro de papá
lo colocamos en la habitación destinada para estas cosas.
Le di las gracias al chofer por el viaje
y como hace dieciocho años
pienso a quién debo traer de la gran ciudad
para que la familia esté unida
para que la familia sea feliz.
Dirección
Me dan la dirección de una mujer que hace trabajos
que arregla las cosas,
la guardé en la cartera de la camisa
y me fui a beber una cerveza, luego otra y otra…..
En la barra estaba un tipo hablando del fraude de Occidente….
y colocó más bebidas para todos.
Decidí largarme, ya estaba ebrio, estaba bien,
Busqué en la camisa y le dejé la dirección
de la mujer que arregla las cosas.
San Roque Ruralcity
Me despertó una llamada telefónica
la voz me pedía un microscopio
no tengo respondí.
Sin volver a conciliar el sueño
Recordé los pequeñísimos seres que se revelaban en el lente
/cuando dictaba clases en San Roque ruralcity,
Recordé la estación de trenes de Limachecity
un par de mujeres, un bolso lleno de ropa interior,
y la otra parte del mundo que veía por el lente
La otra parte que me hace mirar ahora.
Mala racha
Los traga monedas funcionan todo el día
la vecina de la mano cortada va de mañana y de noche,
me cuenta que compra el pan con lo que gana
aunque siempre gana la máquina según el dueño.
Las leyendas de los traga monedas se encuentran en inglés
pero todos juegan sin detenerse
siempre que voy por cigarrillos
está la vecina de la mano cortada
y otra vecina rubia,
a ratos golpean la máquina
murmuran y garabatean su mala racha.
Prueba
En la cuarta visita a los tribunales
guardé silencio voluntario
la jueza me pidió explicaciones, pruebas
pedí que apagaran el aire caliente
me volvió a insistir con lo de las pruebas,
le pedí que decidiera pronto,
treinta mil está bien dijo,
aunque no puedo con eso no dije ninguna palabra,
pensé en el vidrio roto del auto
en el perro que ha estado destruyendo el jardín
en las fotos que mi hijo mayor
/me regaló de un álbum viejo,
allí salimos todos juntos en una playa
veinte quilos menos arrastraba esa tarde.
Como me gustaría evitar los
/antidepresores que consume mi hijo
que consume su madre,
comer mariscos frente a la playa
/con nuestras familias,
El álbum es la prueba de la felicidad.
Sin decoro
Todo comenzó sin decoro
el árbol de pascua en el suelo
y la casa se venía abajo,
una buena tía nos ayudaba con la renta
aún así la casa se venía abajo,
no era la bebida, los fines de semana frente al T.V.
era algo parecido a la noche.
No había reparado en eso
Cinco años atrás construía el antejardín
no habían sombras, ni plantas, ni árboles.
Fui al centro de la ciudad a revelar unas fotos
unas fotos con mis hijos en la montaña,
he intentado escribir sobre las fotos
pero me cuesta superar el tema.
Me quedo mirando la pared y las fotografías
/que he puesto allí,
también me quedo mirando el antejardín
/que ya luce sombras, plantas y árboles
no había reparado en eso en cinco años,
tampoco en no poder escribir sobre las fotografías
David nos tomó una hace quince años
en ella aparecemos bebiendo junto a Camilo
otra en donde mi amiga Javiera
brinda junto a mi en su antigua casa,
tampoco había reparado en eso
que hace quince años bebo con mis amigos
y que no escribo poemas sobre el tema.
Dónde Iremos esta Noche
Cristian Cruz
Apartado Postal
Una bella noche bailando Rock
Mi amiga y su novio bailan rock argentino
es una bella noche para bailar rock.
A mi padre debimos traerlo muerto desde la Santiago
la familia quería verse reunida por fin,
debimos hacer una par de trámites en la ciudad
comprar flores, certificados.
Nuestra madre sólo recibía órdenes de la familia
“Tú eres el encargado para irte con tu padre en la carroza”
Bien asentí, y fui a comprar cigarrillos.
A la salida de la ciudad le pedí al chofer prendiera la radio
/ y nos pusimos a fumar,
“Mi padre fumaba también”
ya en la carretera buscaba una emisora,
las radios aquí se escuchan mal producto de las montañas
“Escuchemos un cassette” dijo el chofer
colocamos la cinta, una selección de rock argentino
luego preguntó si fumaba cannabis,
fumamos mientras avanzábamos
/por las montañas y la carretera,
al llegar bajamos el féretro de papá
lo colocamos en la habitación destinada para estas cosas.
Le di las gracias al chofer por el viaje
y como hace dieciocho años
pienso a quién debo traer de la gran ciudad
para que la familia esté unida
para que la familia sea feliz.
Dirección
Me dan la dirección de una mujer que hace trabajos
que arregla las cosas,
la guardé en la cartera de la camisa
y me fui a beber una cerveza, luego otra y otra…..
En la barra estaba un tipo hablando del fraude de Occidente….
y colocó más bebidas para todos.
Decidí largarme, ya estaba ebrio, estaba bien,
Busqué en la camisa y le dejé la dirección
de la mujer que arregla las cosas.
San Roque Ruralcity
Me despertó una llamada telefónica
la voz me pedía un microscopio
no tengo respondí.
Sin volver a conciliar el sueño
Recordé los pequeñísimos seres que se revelaban en el lente
/cuando dictaba clases en San Roque ruralcity,
Recordé la estación de trenes de Limachecity
un par de mujeres, un bolso lleno de ropa interior,
y la otra parte del mundo que veía por el lente
La otra parte que me hace mirar ahora.
Mala racha
Los traga monedas funcionan todo el día
la vecina de la mano cortada va de mañana y de noche,
me cuenta que compra el pan con lo que gana
aunque siempre gana la máquina según el dueño.
Las leyendas de los traga monedas se encuentran en inglés
pero todos juegan sin detenerse
siempre que voy por cigarrillos
está la vecina de la mano cortada
y otra vecina rubia,
a ratos golpean la máquina
murmuran y garabatean su mala racha.
Prueba
En la cuarta visita a los tribunales
guardé silencio voluntario
la jueza me pidió explicaciones, pruebas
pedí que apagaran el aire caliente
me volvió a insistir con lo de las pruebas,
le pedí que decidiera pronto,
treinta mil está bien dijo,
aunque no puedo con eso no dije ninguna palabra,
pensé en el vidrio roto del auto
en el perro que ha estado destruyendo el jardín
en las fotos que mi hijo mayor
/me regaló de un álbum viejo,
allí salimos todos juntos en una playa
veinte quilos menos arrastraba esa tarde.
Como me gustaría evitar los
/antidepresores que consume mi hijo
que consume su madre,
comer mariscos frente a la playa
/con nuestras familias,
El álbum es la prueba de la felicidad.
Sin decoro
Todo comenzó sin decoro
el árbol de pascua en el suelo
y la casa se venía abajo,
una buena tía nos ayudaba con la renta
aún así la casa se venía abajo,
no era la bebida, los fines de semana frente al T.V.
era algo parecido a la noche.
No había reparado en eso
Cinco años atrás construía el antejardín
no habían sombras, ni plantas, ni árboles.
Fui al centro de la ciudad a revelar unas fotos
unas fotos con mis hijos en la montaña,
he intentado escribir sobre las fotos
pero me cuesta superar el tema.
Me quedo mirando la pared y las fotografías
/que he puesto allí,
también me quedo mirando el antejardín
/que ya luce sombras, plantas y árboles
no había reparado en eso en cinco años,
tampoco en no poder escribir sobre las fotografías
David nos tomó una hace quince años
en ella aparecemos bebiendo junto a Camilo
otra en donde mi amiga Javiera
brinda junto a mi en su antigua casa,
tampoco había reparado en eso
que hace quince años bebo con mis amigos
y que no escribo poemas sobre el tema.
Electricidad y la ciudad de Concepción
Se me vino la imagen muy clara de la electricidad
que por cierto no tuve por una semana en casa,
un vecino me alcanzó energía con un alargador
veía las noticias frente a la casa oscura
veía mi sombra preparando el té o buscando un lápiz o un bolso,
la casa oscura me obligaba a pensar en los detalles y cosas del día
no quería por supuesto pensar en cosas extrañas, o malas
nadie quiere eso cuando la casa está a oscuras.
En el hotel Almagro decidí recorrer la ciudad
me habían hablado bien de ella pero igualmente terminé en el cementerio
regresé al hotel pensando ¡ que mal éste cementerio, que mal esta gente!
En la cena la mesera me consultó por la ciudad
bueno, respondí, la gente acá se quiere poco
el cementerio está por los suelos,
ah, mire, hace mucho que no voy por ahí
mi hija y mi marido están allá, un accidente, usted sabe,
no, no sé respondí y en ese momento me fui a oscuras
la electricidad por cierto me había abandonado,
entonces pude ver mi sombra y la de ella
buscando a tientas entre los platos y los manteles
hasta que alguien prendió la luz de la campanilla de los pedidos
y nuestras sombras volvieron a nuestros cuerpos
y la electricidad volvió a retorcerse en nuestras vidas.
Electricidad y la ciudad de Concepción
Se me vino la imagen muy clara de la electricidad
que por cierto no tuve por una semana en casa,
un vecino me alcanzó energía con un alargador
veía las noticias frente a la casa oscura
veía mi sombra preparando el té o buscando un lápiz o un bolso,
la casa oscura me obligaba a pensar en los detalles y cosas del día
no quería por supuesto pensar en cosas extrañas, o malas
nadie quiere eso cuando la casa está a oscuras.
En el hotel Almagro decidí recorrer la ciudad
me habían hablado bien de ella pero igualmente terminé en el cementerio
regresé al hotel pensando ¡ que mal éste cementerio, que mal esta gente!
En la cena la mesera me consultó por la ciudad
bueno, respondí, la gente acá se quiere poco
el cementerio está por los suelos,
ah, mire, hace mucho que no voy por ahí
mi hija y mi marido están allá, un accidente, usted sabe,
no, no sé respondí y en ese momento me fui a oscuras
la electricidad por cierto me había abandonado,
entonces pude ver mi sombra y la de ella
buscando a tientas entre los platos y los manteles
hasta que alguien prendió la luz de la campanilla de los pedidos
y nuestras sombras volvieron a nuestros cuerpos
y la electricidad volvió a retorcerse en nuestras vidas.
Publicado por
Cristián Cruz
Cristián Cruz