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Poemas de Otoniel Guevara

Otoniel Guevara

Historia da de la Madre

Prendió una inquieta lumbre con sus manos

A caballo bajó por incongruentes escalinatas de roca

Acarició capullos

Saludó al musgo

Defendió al sol

Protegida con sombrero y guirnalda

asistida con machete y ocote

atravesó los campos:

Se irguió fértil ante sus ojos

abrigándola con la música y la matemática

que todavía podemos adivinar con emoción en los resquicios

Su espejo era la hierba aromada de hormigas

las cortezas barbadas de orquídeas y poesía

el crepúsculo inasible salpicado de pájaros

hasta que descubrió

­-sentado en la banca de un parque de postales-

al hombre que coronaría como mi padre

(Maravilló los sentidos de ese hombre

y holló su nombre

bajo toda la lluvia)

Se liaron cartas cifradas

de una a otra parte de sus ávidos atardeceres:

Febriles

Perfectos

para apuñalar al mundo

con una ardiente estirpe de arcángeles indóciles

Yo principié mis días

justo cuando el silencio

ya no supo decir nada


Crónica de la ausencia

Mi llanto fue fugaz:

Sólo duró una infancia

Mientras vos acudías al mundo

en el nervioso fulgor de una mirada

yo declaraba mi soledad entre las piedras

donde la Abuela tendía al sol las ropas inventadas por sus manos

Mientras vos te mecías

en el tibio hospital de una palabra

yo hurgaba besos en medio de las plantas

Yo aún no conocía las púas venenosas del naufragio

Pero tuvo que suceder

y mis lágrimas brotaron del ojo de mi perro

mis lágrimas regaron impetuosos cañales

mis lágrimas decidían ser mi sombra…

Mi llanto es una ropa que no uso

(Tu amor el aire

que en mi pecho faltaba)

Escena del Hermano

Enrollaba sus aparejos

y salía de casa

(Lo obligaban a llevar el pelo al rape)

Yo admiraba su manera

de atrapar a las palomas

el magnético poder de su anzuelo

convocando a los peces

y la firme destreza con que las muchachitas

extraviaban la ropa entre sus manos

(Yo me gastaba las horas

contemplando la vieja ventana

como esperando que entre su demacrado marco

apareciera de pronto una dulce película de amor)

Un buen día

el cabello le creció

y a mí la soledad

Testamento para el Padre

Papá se fue de casa

y me di cuenta que comer espinacas

no me haría más fuerte

Todo había sido un engaño

Dejé de creer en historias infantiles

Me hice viejo y solitario

Y jugaba a no mojarme debajo de la lluvia

Jugaba a no quemarme con las hojas del chichicaste

Jugaba a no acercarme ni a los cuétanos ni a los guardias

Jugaba a no pensar y a pensar en tu rostro

Fue así que cada aletazo de la lluvia

cada migración de aves y de sueños

cada paraíso detenido en la almohada

cada granizada

cada insecto

cada breve ola

repetían tu nombre

Todo lo que nombraba te nombraba

El viento se llevó a mi Padre lejos

y en el patio dejó

tu nombre en todas partes

Fábula del nacimiento

Nacías

y era

como descubrir un poema suspendido en los tejados

Ahí estabas

a mitad de la sombra

Llegabas y

por un monedero roto

te sangraba el amor

Me hiciste recordar el pavoroso silbido de las casuarinas

recordé a mi perro moribundo

recordé a la lluvia bebiéndose mis lágrimas

y quise llevarte a conocer

el abrazo de mi destartalada bicicleta

el pozo indescriptible de mis sueños

el ánfora gozosa de mis juegos

las frías cartas de amor de mi maleza

El poeta

vislumbraba en tu entrecejo

la ardorosa penumbra de su tierra prometida



Página imborrable

Tu cuerpo es una página

Solamente una página

Pero mis dedos te rozan

Y el aire se estremece

De esa manera se me hacen las palabras

Pero no las escribo

No las digo

Solamente las oigo en mi mirada

Yo no sabré jamás qué es un poema

Tal vez indague los secretos de un ángel

o la razón de la insistencia del invierno

Quizás descubra a qué huele el olvido

o de cuántos violines se compone la muerte

pero el poema es algo impenetrable

Yo suelo agonizar después de cada beso

Soy un barco que se hunde en sí mismo

Nadie me ocupa para cubrirse de los aguaceros

Voy por el mundo con unos pocos versos

y una radiante página:

Tu cuerpo

Pausa

(No hay en la habitación más que migajas:

Sábanas con sobras de pasión

Ventanas por donde ya no mira nadie

Adornos que el polvo alucinó

El aposento se ha tornado oscuro

El ruido yace muerto en el sillón

La música desgarra los pulmones

y el silencio presiona sus cien codos

contra los pocos recuerdos esparcidos

¡Cuánto frío!

Y el universo

que cabe

en un solo puño de la soledad)

Testamento del hijo

Yo que no sé cómo se bordan los paisajes

y que no sé de qué color es el deseo

supe de siempre de tu sed atormentada

como se sabe que Dios no es usurero

No puedo inflar ningún globo terráqueo

ni andar descalzo sobre una Vía Láctea

pero conozco la leche de sus besos

que nutren mis infancias derrotadas

Nunca he visto la nieve

No he visto preso nunca a un terremoto

pero he visto sufrir a los payasos

y perdones he visto

pudriéndose en los labios

Si alguna vez me obligan a morirme

te dejo un gran amor para tus viajes

La pregunta final

¿Qué hago con tus pies

ahora que los has desenterrado

y se han puesto a jugar sobre mi aliento

y entintan con mi historia cada huella

y anidan sin pudor entre mi sangre?

¿Qué soliloquio hacer con estos surcos

que se abren en mi sangre

detrás de tus arados digitales?

Ya no hay esquife para mis banderas

Hoy el viento se ha llevado mi ropa

y estoy desnudo y sufro por tu causa

¿Qué hago en mi piel

si la ocupaste toda?

¿Qué hago en mis labios

si ya no encuentro tierra

donde apoyar mis ojos y mis pasos?

¿Qué hago ahora conmigo?

Publicado por

Otoniel Guevara

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