Descubriendo publicaciones

Skip Navigation LinksPoesía > Libro

Ladridos - Jordi Lloret

Hay un sinnúmero de segundas interpretaciones en la palabra “perro”, y Jordi Lloret quiere cazarlas a todas. La palabra perro no muerde afirma el lingüista; pero nosotros sabemos que ladra en la memoria. Y de esta memoria colectiva, de las numerosas referencias que la historia ha ido cargando sobre las espaldas de tan magnífico ejemplar, es que se aprovecha el poeta en Ladridos para construir una ciudad sobre la base de metáforas fragmentadas de los seres que la habitan.

Ladridos fue editada por el sello Altazor en una tirada de trescientos ejemplares. Poco. si consideramos la larga y fructífera trayectoria de su autor en el escenario nacional. Pero así están las cosas; se escribe en un territorio mordido por el analfabetismo extremo y además, como bien dice Óscar Hahn, “la poesía no se vende porque no se vende”.

Ladridos retrata a una serie de perros que pululan por las costas de Con-Cón o por otros valles, como metáfora simple de los humanos que representan o se convierten en sus amos. Estos retratos parecen ser captados al pasar, con una máquina Polaroid, por la precisión de sus líneas y la claridad del dibujo: Soy el perro del ciego del pueblo./ Mi amo es pobre como una rata con hanta./ Recorrimos juntos todos los días/ la calle Nueva York, la siete y otra/ donde está el único Banco/ para recoger las limosnas/ que le dan (“Boby”).

Ubicados los cuadros uno a uno, como en una galería, el montaje tiende a convertirlos en fotogramas. No se trata de textos aislados donde cada poema cumple un rol y se resuelve en sí mismo. Más bien el movimiento y las acciones de sus personajes convierten el texto en una novela donde cada uno de ellos aporta su confesión para construir el motivo.

Así, con esta doble función de imagen humana y de capítulo textual, arma la historia para el lector. Hoss Puppies es explotado por la publicidad televisiva y luego abandonado en una playa. Sigue a Claudio, el perro de la manada, quien se nutre en el negocio de Pacheco. Jonás, en cambio, come en la casa del poeta y Osobuco, el perro del carnicero, pero también del hortelano, cuida los restos que satisfecho ya no puede engullir.

En este juego de pequeños símbolos y ladridos, la imagen nutriente de la madre (el “Pacheco” de los perros y del autor) cumple el rol de la tierra protectora sobre la cual vagan prófugos o dejados por la mano del hombre. A veces leva, a veces jauría, la tribu puede bien contener a un grupo de poetas en busca del camino: Por la poesía ladran los perros/ de estos caseríos./ Una música salvaje/ en mi memoria de perro/ o simplemente aullidos en la noche/ poco antes del temblor (“Lobo”).

Para aumentar la manada, Lloret incluye algunos canes de gran prosapia, como el perro de Goya en el horizonte del desierto/ de la ventana de arena que el pintor/ ha inventado en su exilio; o a Menino, el perro del pintor Velázquez, quien se queja de la soledad allá en el museo madrileño de El Prado y prefiere ubicarse en la reproducción de un liceo conconino, para ser mirado por los ojos descuidados de los estudiantes y no enceguecido por los flashes de las máquinas japonesas.

La tercera fuente de sus preocupaciones nace en el ámbito semántico. Perromuerto, término que en Chile señala la huida sin pagar el consumo, juega también con el perro del hortelano, con La ciudad y los perros y con otros sentidos inmediatos del término (aunque faltan las referencias políticas por todos conocidas y la mención al recordado mestizo Brodsky).

La unidad temática de Ladridos le otorga un especial valor al discurso. Lloret mantiene, a través de una treintena de textos, un ritmo peculiar y ameno que, al menos, nos parece el trotar sobre el asfalto del pueblo. Su gran metáfora es inmediata y valiosa a la vez. Pero si el descuidado lector quisiera interpretarla en forma directa, también resulta válido. Podría ser, sostiene el lingüista de marras, una contribución al valor ecológico del -después de la computadora y la mujer- mejor amigo del hombre.

En la década de los 80, Jordi Lloret tuvo destacada figuración en la capital -dirigía el Taller Matucana- como en Barcelona. Su nombre es vastamente conocido en el ambiente nacional y no son pocas las publicaciones donde aparece. Como gestor de programas televisivos y radiales ha entregado una valiosa contribución en el género. Por estas razones, una tirada tan pobre -y de excelente diagramación debe añadirse- resulta dolorosa, aunque una clara muestra de nuestra realidad literaria.

Jorge Antonio Lloret Pacheco nació en Santiago, en 1957, y reside en Con-Cón. Ha publicado Soñándote (1980), Alaridos de un náufrago (1982), Deslecturas (poesía visual, 1983), Insopmío (1994), Solotoñernos (1999) y Ladridos (2002); y las prosas Ráfagas de cosas (1989) Textos Áticos (1998) y Cuento y Poesía (con Juan Muñoz Veillon, Talca, 1998).

Etiquetas

Jordi Lloret

Compartir artículo en :

Facebook Twitter DZone It! Digg It! StumbleUpon Technorati Del.icio.us NewsVine Reddit Blinklist Add diigo bookmark

Descubrir

Carlos Vidales

Un nombre desautorizado

El poeta Carlos Vidales, hijo del recordado autor colombiano Luis Vidales, protesta por el uso del nombre de su padre en un encuentro literario en su país: Leer

Carlos Vidales | 31, August

Ernesto González Barnert

Todo el amor en Braille

La obra se imprimió en versión tinta y Braille, durante el año 2010, en los talleres de la Biblioteca Central para Ciegos, en Santiago de Chile, en una edición de 1.000 ejemplares, e incorpora poemas de amor de una treintena de jóvenes autores nacionales. Leer

Juan Cameron | 01, August

Juan Cameron

Profundamente humanas

La poesía recobra su carácter historiográfico para dar cuenta, para señalar -y no juzgar- la infamia y atropello. Esa es la tarea que asume Lidia Mansilla Valenzuela en su próximo libro, Profundamente humanas. Discurso que ella inicia en un paneo fugaz del día a día actual, de un país derrotado el que, a su vez, arrastra en la caída a muchas de sus congéneres. Leer

Juan Cameron | 01, August

Omar Chauvié

Poemario Escuela pública fue presentado por

El viernes 26 de julio se presentó en La Sebastiana, en Valparaíso, Escuela Pública, del poeta argentino Omar Chauvié. La presentación estuvo a cargo de Jaime Pinos. Leer

Juan Cameron | 01, August

Poemas

Susurros de alerta

Antonio Watterson nació en Valparaíso el 24 de diciembre de 1964. Ha publicado Sinfonía en tres tono...

Bitácora y otras cuestiones

Juan Cameron nació en Valparaíso, Chile, el 28 de enero de 1947. Crecido en Viña del Mar, sus estudi...

Amadeus, Madonna y yo

Erase una vez una simple ciudad en las orillas del mar. No estaban allí las gotas de las vertientes ...

Nos amábamos tanto - 1

La otra Argentina Nos amábamos tanto (PRIMERA) Escrito a mediados de los '90 (algunos pasajes fue...