Patricio Manns y su memorial
Patricio Manns lee en San Francisco de Limache. Una noche de julio presenta, en un restaurante cerca de la vieja estación, los textos del Memorial de Bonampak. Conocido en Chile como compositor y cantante, su condición de escritor pareciera no establecerse en la memoria local, a diferencia de otros lugares -Buenos Aires por ejemplo- donde sus presentaciones copan auditorios y referencias de prensa. En la oportunidad, en forma solidaria, apoya el lanzamiento de una editorial de jóvenes escritores locales.
Su Memorial de Bonampak, aparecido en España el año 2003, es una obra de largo aliento. Se inspira en el levantamiento zapatista en Chiapas, ocurrido a comienzos de 1994, en los días en que el autor y su esposa, Alejandra Lastra, se encuentan de visita en México. En Yucatán, muy cerca de los acontecimientos, comienza a trazar estas líneas, el 10 de abril de 1994, para concluirlas en Trez-Bella, Francia, el 2 de junio del mismo año.
Esta extensa pieza rinde homenaje a la etnia maya a través del relato de un imaginario José Tum de Bonampak, que ha vivido todas sus vidas tras la tarea de narrar -de narrarles- la historia de su pueblo: “Alejandra, Patricio, si pasan/ por Morelos, miren a los ojos/ del hombre/ de la mujer/ del niño de Morelos; verán aquellos ojos llenos de humo,/ húmeda niebla, vapor de tanto peso/ como pesa la historia de su gente.”
Según Robert Pring-Mill, de la Universidad de Oxford -quien prologa este libro con un extenso y bien documentado estudio- la vinculación entre mito e historia, muy propia en la obra de Manns, continúa una tradición donde su ubica el Canto General, de Pablo Neruda, y el Homenaje a los indios americanos, de Ernesto Cardenal.
José Tum de Bonampak -machete constructivo, sabiduría de la piedra, pequeño espadachín curtido en la maleza- propio bolsillo,/ saludándolo al modo militar,/ con los rígidos dedos apoyados/ corresponde a la del vocero o Chalam, equivalente al Werken en mapudungun. Tiene a cargo dar cuenta, en tanto relator que traspasa la historia, desde el origen del pueblo maya hasta nuestros días. Sus hitos más significantes -invasión española, gesta zapatista y alzamiento chiapaneco en San Cristóbal de las Casas- delimitan su discurso.
El determinismo o destino inmanente resulta una condena porque a ella no le pondrán atajo/ y luego nos cambiarán los dioses,/ de alimentos, de bebidas, de atuendos,/ de sombreros, tum. El eco repite la sentencia a través de los siglos. El sonido del tambor ritual se troca en un lamento (antes sólo pensábamos pirámides/ hoy meramente imaginamos chozas) frente al cual los actuales habitantes de la Selva Lacandona se rebelan.
Lírico en la derrota, épico en el triunfo, Manns se expresa en logrados pasajes y trazos de alta poesía -que al extraerse del texto se convierten en piezas autónomas y singulares- como aquel de vencerá Obregón, pero perdiendo un brazo. Allí nos dice: Al punto tiró al aire una moneda/ de oro, y entre la roja/ pirámide de muertos, apareció su brazo/ saltó también al aire,/ atrapó la moneda y/ se la echó a Obregón en su propio bolsillo,/ saludándolo al modo militar,/ con los rígidos dedos apoyados en las sienes de la cabeza ausente.
Patricio Manns posee un ritmo privilegiado, a niveles formal y semántico, que le permite, entre variados recursos, acceder al uso exacto de la preposición o la forma verbal en beneficio de la eufonía, el sentido del verso y una mayor profundidad al significado propuesto. Su trabajo, puede formularse, responde a los requerimientos conceptuales y estructurales (y también históricos) de cualquier lector informado. Y eso es prueba suficiente del oficio.
Resumen de biografía
Patricio Manns nació en la provincia de Bío-Bío, en 1937. Compositor, cantante y escritor. Ha publicado De noche sobre el rastro (1967, Premio Alerce de la Sociedad de Escritores de Chile y de la Universidad de Chile), Los terremotos chilenos y Las grandes masacres (ambos cuadernillos de la colección “Nosotros los chilenos”, Editorial Quimantú, 1972), Buenas noches los pastores (1973, Premio Municipal de Literatura en Santiago), Actas de Marusia (1974), Actas del alto Bío-Bío (1985), Actas de Muerteputa (1988), De repente los lugares desaparecen (1991), El corazón a contraluz ( Cavalier Seúl, Francia, Phébeus y Emecé, 1996), Memorial de la noche (Sudamericana, 1998), Chile, una dictadura militar permanente (1811-1999) (Sudamericana, 1999), El desorden en un cuerno de niebla (Emecé, 1999) y La revolución de la Escuadra (Ediciones B, 2001). Ese mismo año obtiene el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura en la categoría de inéditos, obra publicada por Ramdom House-Mondadori y Editorial Sudamericana bajo el título de La tumba del zambullidor. Como dramaturgo, su obra La lámpara en la tierra representó a Francia en el Festival de Teatro de Berlín del año 2000. En 1973, después del golpe de Estado, se exilia en Francia. Además de otros reconocimientos obtiene, en 1988, la beca Guggenheim. A ella se agrega este primer y buen logrado poemario, Memorial de Bonampak (1995, 2004).
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